¿De qué trata esta obra? Una noche cuatro hombres normales se reúnen en la casa de una de ellos, cenan y juegan a las cartas. Y hablan.
De eso trata. Nada en especial. Nada raro.
Para ellos. Para vosotros os parecerá raro que el mundo de ellos no sea el mismo que el vuestro. Y sus conversaciones no son iguales a las conversaciones de los hombres en nuestro mundo. Lo que pasa es que en su mundo dominan las mujeres. Por supuesto, eso no está explicitado. Porque, si les preguntáis a las mujeres, los hombres también tienen cierta representación, p.ej. un 19% en la política, un 16% en la gestión empresarial, y un 12% entre los ricos. Yo no sé por qué se quejan, de verdad. Toda la noche. Esos hombres son unas marujas de verdad. Bueno, de eso se trata. De los hombres que son unas marujas. O no. Os lo dejamos a vuestro criterio.




YEAR: 2017

NUMBER OF FEMALE CHARACTERS: 3

NUMBER OF MALE CHARACTERS: 3

COPYRIGHT: All rights reserved





Traducción: Nikolina Židek


Personajes:

Uno

Dos

Tres

Cuatro

Vecina

Primera



Siéntese un poco. Debe estar cansado.

I


Una amplia y bonita cocina familiar. Mesa de cocina. Tres hombres. Noche. Uno de ellos está cocinando.


1:         No paro desde la mañana.

2:         Pues, siéntate un poco.

1:         Podría hacerlo.

3:         Pues, siéntate.

2:         Bébete algo.

1:         Solo me falta…

3:         Un vino con casera…

2:         O un tinto…

3:         Lo que quieras.

1:         Un poco de tinto podría ser.

2:         No hay tinto.

1:         Que sí, que hay. Voy a por él.

2:         Tú tranquilo, voy yo.

3:         Tú tranquilo, va él.

1:         Que no. No es…

2:         ¿Dónde está?

1:         Voy yo. Si tengo que… La carne está en el horno. Siéntate.


Uno se levanta. Va a por el vino.


3:         Tío, él de verdad…

2:         No sé por qué…

3:         Supongo que le gusta.

2:         Está bien, pero después de todo el día…


Uno vuelve con el vino. Mira el horno. Va hasta la mesa y se deja caer en la silla con una bayeta en el hombro.


1:         Joder.

2:         Cansado, ¿verdad?

1:         Sabes qué…

3:         … no paras desde la mañana.

1:         La verdad es que no.

2:         Pues, siéntate un poco.

1:         Podría hacerlo.

3:         Pues siéntate.

2:         Sírvete.

2:         Bébete algo.

3:         Un vino con casera.

2:         O un tinto.

3:         Lo que quieras.

1:         Un poco de tinto podría ser.

2:         ¡Vaya, hay más vino!


Se sirven la bebida.


2:         Venga – ¡por el nuevo trabajo!

1:         ¡Por el nuevo trabajo!

2:         ¿Y?

3:         Qué tal, cuenta…

1:         Fenomenal. Sabes qué, de primera, de verdad.

2:         Pues, es un restaurante de primera.

3:         Digo – con estrellas Michelin…

1:         En serio, es otro mundo.

2:         Enhorabuena…

1:         Y la chef. Es lo máximo.

3:         Está entre las diez mejores chefs de Europa.

2:         Y tú vas a estar entre los diez mejores chefs.

1:         Jaja, eso no existe…

3:         Tonto…

1:         … una lista así.

2:         Si no existe…,

3:         … ignorante.

2:         … la inventaremos.

3:         ¿Cómo es? ¿Es normal?

2:         ¿No te da la lata?

1:         Que va. O sea, se trabaja durísimo…

2:         ¿Más que en otros…?

1:         Mucho más. Aquí no hay horario de trabajo. Es una moledora.

3:¿       Y qué dice Primera?

1:         Nada. Hemos contratado a un tío…

2:         Así que os habéis apañado.

1:         Nos hemos apañado.


Están bebiendo.


2:         ¿Así que tú eres el único hombre?

1:         Entre los cocineros sí. Hay asistentes. Es un restaurante de...

2:         ¿Y qué tal tus compañeras? ¿Guapas?

1:         No. Y si lo fueran. Ahí no se…

2:         … tontea.

1:         Si alguien te viera…

3:         Así que nada de toqueteo…

1:         Gracias a Dios, por fin nadie me toca.

3:         ¿Ni el culo?

1:         Sabes que a mí eso generalmente no me molesta, una broma ‒ no pasa nada. Pero cuando trabajo, no hay cosa peor... Lo peor es cuando estoy preparando el caramelo. Lo estiro bien finito como el encaje de Manila y entonces pasa alguna y me da una palmada en el culo. Y entonces a empezar desde cero. Me saca de mis casillas…

2:         ¡¿Todavía no te han tocado el culo?!

1:         Ni una sola vez.

3:         ¿En tres meses?

1:         Seis.

2:         Estás viejo. Tu culo ya no es el de antes.

1:         Está fenomenal, te lo he dicho.

2:         ¿Tu culo?

1:         Mi curro, imbécil.

3:         Estupendo.

1:         En serio.

2:         Pues me alegro de verdad.


Están bebiendo.


3:         Realmente te lo has currado para llegar...

2:         Y por todo lo que has pasado…

1:         ¿Desde la escuela? Pues, son diez años, no, doce.

2:         ¿En serio? Tanto ya …

1:         Sí. Tres años de cantinas escolares. Y luego Francia…

2:         Primera casi te deja por esa escuela...

1:         No me quería esperar. Si no le hubiera pagado tantos billetes a París…

3:         Y eso estudiando, sin trabajo…

1:         La verdad es que no sé cómo lo logré…

2:         No creía que fueras a lograrlo.

1:         Y ahora, mira.

3:         ¿Y ella, qué dice?

2:         ¿Está feliz, por fin?

1:         Claro que está feliz. Cómo no va a estarlo. Solo…

2:         De verdad has pasado por muchas cosas.

3:         Y después de París, otra vez las prácticas, ¿verdad?

1:         Sí. Pero en mejores restaurantes. Pero desde cero de nuevo.

2:         Y entonces una baja por paternidad …

1:         Otra vez desde cero.

3:         Y luego otra baja.

2:         Increíble, de verdad.

1:         Y, es que siempre estamos por contrato, y cuando estás de baja por paternidad…

2:         Me cago en este país.

3:         ¿Y ahora estás fijo?

1:         Qué va.

2:         Me cago en este país y en esta vida…

1:         Sí, no es fácil. Si tienes familia...

3:         Y ese horario de trabajo…

1:         Bueno, las mujeres lo tienen más fácil.

2:         Y dices que Primera está feliz por ti…


Suena el timbre del horno.


3:         ¿Es Cuatro?

2:         Qué va. Tan pronto…

1:         El horno.


II

Uno se levanta.


2:         Nos estás cocinando algo otra vez...

1:         Una sorpresa.

3:         Como si no tuvieras bastante…

2:         Y no paras desde la mañana.

1:         La verdad es que no.

2:         Pues venga, siéntate un poco.


Uno vuelve.


1:         Pues podría hacerlo.

2:         Sé cómo te sientes.

3:         Crees que a nosotros…

1:         Sé que no…

2:         De verdad no sé por qué…

3:         Digo, para jugar a las cartas…

1:         Ay, no empecéis ahora…

2:         Bueno…

3:         Pues siéntate un poco.

2:         Sírvete algo.


Se sirven las bebidas.


2:         Venga – ¡por el nuevo trabajo!

1:         ¡Por el nuevo trabajo!

3:         ¿Y es guay?

1:         Muy guay. Pero – es una moledora.

2:         Claro. Después de tanto…

2:         Ahora te quejas.

3:         Él siempre se queja.

1:         No me toméis el pelo. No me quejo. Es que es una moledora de verdad…

2:         ¡Y tu moledora se ha estropeado!

3:         Te hemos entendido mal.

1:         Otra vez me estáis tomando el pelo...

2:         ¿Quién, sí no?

3:         Si no los verdaderos amigos…

1:         Menudos amigos…

3:         ¿Quién si no? ¿Cuatro?

2:         ¿Y él, dónde anda?

1:         Ha dicho a las nueve.

3:         Él siempre dice a las nueve.

2:         Lo tiene fácil.

1:         Se despierta a las diez.

2:         Y nosotros a las seis.

3:         Mañana es sábado.

2:         A las siete.

1:         Seis y media.

3:         Todos los días.

2:         Todos los días igual.

1:         Y yo, que no paro desde la mañana.

2:         Pues siéntate un poco. Sírvete.

1:         Pues, ya que insistes.


Se sirven.


1:         Bueno, Tres, ¿es verdad que te has inscrito en un coro?

3:         Así es.

2:         El niño de Viena.

1:         Eso explica muchas cosas.

3:              ¿Ahora la tomáis conmigo?

1:         Quién si no los verdaderos...

3:         Qué horteras. No tenéis ni idea…

2:         ¡Gracias a dios!

1:         ¿Os toqueteáis en el vestuario?

3:         Imbécil, no hay vestuario…

2:         Venga, no mientas.

3:         Es que vosotros os toqueteáis en el fútbol, y ahora a mí...


Uno se gira hacia Dos.


1:         ¿Ya que estamos con el fútbol, qué hacemos el domingo?

2:         Joder, Cinco la ha cagado y no hay quien...

1:         Pues Seis puede encontrar la sala.

3:         ¿Cinco la ha cagado?

1 y 2:   ¡¿No lo sabes?!

3:         No.

1:         Joder.

2:         Joder.


Pausa.


3:         ¿Qué pasó?

1:         Joder…

2:         Está preso.

3:         ¡Coño!

2:         Desde hace cinco días.

3:         ¡Cinco días!


Suena el horno.


1:         La carne casi está lista. ¿Dónde está ese?

2:         No llegará antes de las diez.

3:         Nunca llega.

2:         No le importa nada.

3:         Ojalá yo pudiera así…

2:         Dormir hasta las diez, tomar un cafelito, y luego al taller…

3:         Un cafelito, un porrito…

2:         Y así fumado a pintar chorradas…

1:         Y luego echarme una siestita por la tarde…

2:         Porque el arte agota.

3:         Y luego al bar a buscar la inspiración.

2:         A juntar a un par de modelos.

1:         Y «trabajar» toda la noche.

3:         En los desnudos…

2:         Con ellas apoyadas en sus codos…

3:         Y luego dormir hasta las diez.

1:         Y no como nosotros…

2:         A las seis.

3:         Los sábados incluidos.

2:         A las siete.

1:         Seis y media.

3:         Todos los días.

2:         Todos los días igual.

1:         Yo, por ejemplo, no paro desde la mañana.

2:         Pues siéntate un poco. Sírvete algo.

1:         Pues, ya que insistes.


Se sirven vino.


2:         Ay, ¡no hay más tinto!

1:         ¿Cómo que no?

2:         Se ha ido.

3:         Qué mala suerte tenemos hoy…

1:         Es que estamos estresados.

2:         ¿En serio no hay más vino? Pues yo...

1:         Hay. Pero para cuando venga Cuatro no quedará.

3:         Que se joda.

2:         Que traiga el vino él mismo.

1:         No tiene dinero para el vino.

3:         No tiene dinero ni para el agua.

2:         ¡Me cago en esa libertad!

3:         Igual…

1:         … no le envidio para nada.

3:         … le envidio.

2:         Yo quiero la libertad. Pero el arte me da asco.

3:         La libertad está en el arte.

1:         Ay, por favor, Tres…

2:         El arte me da arcadas.

1:         Mi pequeñín estuvo vomitando toda la noche.

3:         Para ti es fácil. Tú tienes un curro creativo…

2:         Los artistas también me dan arcadas.

1:         Vomitar toda la alfombra – es un arte.

2:         Nunca podría trabajar de nueve a cinco... Eso ha dicho.

¡No podría! Claro que podría. ¡Si tuviera – podría!

1:         Si sus padres no lo financiaran, él no...

3:         Él dice que no…

2:         Tío, estás de coña…

1:         ¿De nueve a cinco? ¡¿Y de nueve a medianoche?!

2:         ¿Cuándo ha vendido el último cuadro?

1:         Estuve recogiendo vómito toda la noche.

3 (Se gira hacia Uno): Y tu mujer, por qué no te…

1:         Sí, un poco. Pero ella está tan...

2:         ¿Tan qué? ¿No puede recoger el vómito?

1:         Tiene el estómago sensible.

2:         Ay, todas tienen el estómago sensible.

3:         Supongo que acostaría al niño.


Uno se echa a reír.


2:         Cuándo fue la última vez que has visto a una madre...

3:         Mi mujer, por ejemplo…

1:         Ya, ya, ya lo sabemos – tu mujer es la mejor.

2 (Sarcástico): ¿Qué mujer no es la mejor?!

1 (Sincero):¿La mía?

2:         Nuestras mujeres son las mejores.

1:         ¡No hay iguales!

2:         Cuando nacieron, se rompió el molde.

3:         Bueno, ¿de qué carecen?

1:         ¿De empatía?

2:         ¿Esfuerzo?

1:         ¿Autocontrol?

2:         No carecen de egoísmo. Eso les sobra.

3:         Oye, ¿vamos a echar pestes otra vez?

1:         Pero bueno, ¿qué te pasa?

2:         Pelele.

1:         Niño de Viena.

3:         Me aburre, nada más, echar pestes.

2:         Tienes razón – son aburridas.

1:         En los días buenos.

2:         De lo contrario son insoportables.

3:         Cortad el rollo. Mejor decidme qué ha pasado con Cinco.


Pausa.


1:         Joder.

2:J       oder.

1:         Sírvete algo.


Se sirven vino.




III


3:         ¿Y?

1:         Está preso.

3:         Ya lo he oído.

2:         Por violencia doméstica.

3:         ¡¿Cinco?! Por violencia…

1:         Sí.

3:         Venga, no me…

2:         Por supuesto que no, yo no soy…

1:         … un niño de Viena…

3:         En serio le ha…

1:         Claro que no.

3:         ¡¿A los hijos?!

2:         No.

3:         ¡¿Está preso por el perro?!

1:         No.

2:         Por la vecina.

3:         ¡¿Ha pegado a la vecina?!

1:         No.

2:         No la quiso follar.

3:         ¡¿Y eso es ilegal?!

1:         ¡¿Eres tonto, o qué?!

2 (A Uno):Te lo he dicho – el coro.

1:         Claro que no es ilegal.

3:         Y yo qué sé con el nuevo …

2:         Bueno, tienes razón. No me extrañaría.

1:         Con el gobierno que tenemos…

2:         La Edad Media.

1:         La edad oscura.

2:         Por Dios, qué manera más tonta de…

1:         Si no jodes…

2:         … te joden.

1:         La Edad Media oscura.


Beben mirándose significativamente.


3:         ¿Pero bueno, que le ha hecho concretamente la tía?

2:         Nada, la ha rechazado, y lo denunció por violencia...

1:         Que le ha oído pegar a la mujer…

2:         Y a los hijos…

1:         Y al perro…

3:         ¿Y la mujer, por qué no ha dicho nada?

2:         Las mujeres no pueden prestar testimonio …

1 (sarcástico):… Porque pueden tener miedo…

2 (sarcástico):… Y no se atreven a decir la verdad…

1:         …Y no son fiables…

2:         Así es la ley.

3:         Me cago en la ley.

2:         La puta edad media.

1:         La puñetera edad oscura.

3:         No lo puedo creer. Eso quiere decir que cualquier tía que quiera follarnos...

1:         Exactamente…


Pausa.


3:         Joder.

2:         Joder.

1:         La Edad Media.

3:         Joder. Qué mierda.

1:         Oye, yo tengo una, la del piso de abajo... Bueno, la mía es guapa, pero igual... Desde que he oído lo de Cinco, espero en el portal hasta escuchar que se ha ido.

2:         Estás pirado…

1:         Te lo digo. No me extrañaría que pasara por casa ahora.

2:         Y supuestamente nosotros somos los agresivos…

1:         … de los que hay que proteger a las mujeres.

3:         Es lo que te digo. Esas locas del Gobierno no son…

2:         Como si fuéramos unos animales salvajes.

1:         Y hay que tenernos atados con rienda corta.

3:         Exactamente. Como si fuéramos unos tigres en fuga.

2:         Bueno, tú no…

1:         Tú te pareces más  – a una perdiz en fuga…

3:         A tomar por culo. No es gracioso. Ellas realmente nos tienen con rienda corta.

2:         Ahora te das cuenta.

1:         Por supuesto, tu mujer…

3:         No metas a mi mujer en esto. Ella no tiene la culpa porque esas locas religiosas…

2:         Ahí estás equivocado. Todas tienen la culpa.

3:         No exageres.

1:         No es lo que Dos no quiere decir. Quiere decir que ni se dan cuenta...

2:         No me digas lo que yo quiero decir. Todas son igual de culpables porque apoyan…

3:         No toquéis a mi mujer. Mi mujer no es así. Ella me apoya.

2:         ¿Y por qué no dejas tu trabajo?

1:         Que te mantenga ya que te apoya.

2:         Y tú, dedícate al canto.

3:         Ya es tarde.

1:         Nunca es tarde.

3:         A partir de hoy es tarde. ¡He aceptado el nuevo trabajo!

1:         ¡Nuevo trabajo!

2:         ¿Nueva empresa?

3:         No, la misma. Un nuevo puesto.

2:         Enhorabuena, haberlo dicho antes.

3:         Estoy esperando mi turno.

1:         ¡¿Finalmente te han dado el puesto de jefe?!

3:         De jefe, jaja, no, eso no. Pero el salario es mejor. El trabajo es más interesante.

2:         Así que has cedido... Te has vendido por dinero.

3:         ¡Y lo mejor es que puedo trabajar desde casa cuando quiera!

1:         Por eso vale la pena venderse…

3:         Ya no me doy de baja por enfermedad de los niños. ¡Salario completo todos los meses!

1:         Así que ahora – te dedicas al coro, y el curro cuando tengas tiempo.

2:         Hasta podrías ingresar en la Academia y convertirte en el verdadero…

3:         Ah, sí… Bueno…  No lo sé. No es que pueda hacer lo que quiera. De nueve a cinco t          engo que estar disponible.

2:         Ay, Tres. Qué empollón eres.

1:         Pues organízate…

3:         A mí ya me basta con poder preparar la comida durante el horario de trabajo. Poner el pollo en el horno o algo...

2:         No me creo lo que estás diciendo…

1:         Que no vas a aprovechar la oportunidad…

3:         ¿Y – para qué quiero la academia? Lo mismo, un título en casa ya es suficiente.

1:         ¡¿Un título en casa ya es suficiente?!

2:         No me lo puedo creer…

1:         Eres un retrógrado.

2:         Bien educado.

1:         De cría superior.

2:         Por gente como tú...

3:         ¿Cómo?

1:         Que ellas pueden hacer filosofía e investigar la vida sexual de los cangrejos...

2:         … y nosotros, nosotros tenemos que ser un poco más realistas, ¿a que sí?

3:         Joder – es así. Los hombres somos más fuertes…

2:         … más estables…

1:         … más agresivos…

2:         … menos sensibles…

1:         … menos creativos…

2:         … con menos desarrollo verbal…

1:         … pero con más motricidad…

2:         … más tenaces…

1:         … y somos mejores para…

2:         … trabajos manuales…

1:         … trabajos sucios…

2:         … trabajos tontos …

1:         … trabajos asquerosos …

3:         Sois unos niñatos, no os queréis hacer cargo.

1:         Tú ya estás entrenado, tío. Tú no necesitas rienda corta. Tú ya andas al lado sin que nadie te lo diga.

2 (Sarcástico): A los hombres nos gusta la autoridad.

1 (Sarcástico): Nos gusta conocer quién es el alfa de la manada.

2:         Y es natural que lo sea una mujer porque –…

1:         … las mujeres tienen autoridad natural, ya que no soportan la autoridad.

2:         Esa es mi preferida… las mujeres tienen autoridad natural, ya que no soportan la autoridad. O esta: Las mujeres gobiernan mejor. Porque piensan en la sociedad y no en el individuo.

2:         Y la sociedad es, claramente, la sociedad femenina.

1:         La familia, claramente, no es sociedad.

2:         En casa, claramente, puede pensar en su culo individual. Cuando se tumba en el sofá y coge el periódico sin mirarme ni preguntarme si necesito ayuda. Cuando pasa a mi lado como si yo no existiera y se derrumba en el sofá sin quitarse los zapatos. Porque ella no para desde la mañana. Porque ella se cansa demasiado en el trabajo, pensando en los demás...

1:         Así que no puede pensar en los demás en casa...

2:         … como para quitarse los zapatos.

3:         Ya sabía que otra vez íbamos echar pestes de las mujeres. Sois unos calzonazos si vuestras mujeres os joden tanto.

1:         Si tú supieras.

2:         Si tú supieras…


Pausa. Se sirven vino con casera.


3:         Os estoy escuchando.

2:         ¿Qué estás escuchando?

1:         No hay nada que decir, hay un silencio …

3:         Os estoy escuchando. ¿Qué pasa? ¿Por qué estáis tan jodidos?

1:         Hay que poner algo de música.

2:         No vamos a tener tiempo para jugar ni una partida si ese capullo no llega…

3:         ¿No me lo vais a decir?

2:         No hay nada que decir.

3:         Ya sabía que estábais de coña. No sabéis hablar de otra cosa…

1:         ¿Y de qué quieres hablar tú?

2:         ¿Del coro?

3:         Pues sí – os hablaría del coro, pero sé que me vais a joder.

1:         ¡A coro!

3:         A coro. Entonces, no.

1:         Venga, músico, pon algo de música.

2:         Pues sí, no dejes que Uno lo haga. Después de todo él no para desde la mañana..


Tres se levanta y se va a poner música a la sala de estar que está comunicada con la cocina, pero desde el lugar donde está la cocina no se ve. Tres no puede escuchar lo que dicen Uno y Dos.


2:         Bueno, qué hacemos con la sala.

1:         Es que Seis no quiere…

2:         Ese Seis… Se la suda.

1:         Joder. Por lo menos él tiene tiempo.

2:         Pues por eso se la suda. Tiene tiempo, tiene dinero…

1:         Me cago en la leche. No voy a ser yo el que contrate la sala, trabajando día y noche y luego...

2:         Lo sé, lo sé, no paras desde la mañana.

1:         No paro.

2:         Lo sé.

1:         Qué vas a saber.

2:         ¿Crees que no lo sé?

1:         Pues no lo sabes.

2:         ¿Qué es lo que no sé?

1:         Cómo es trabajar en un restaurante. Son doce horas de una puta moledora incesante.

2:         Ya tengo suficientes problemas como para saber...

1:         Lo dudo.

2:         Pues yo también trabajo, y en un puesto que no me gusta, a diferencia de ti, y mi jefa no me quiere como a ti la tuya. Porque yo no mantengo la boca cerrada. Y entonces no recibo ni aumento ni ascenso sino más trabajo. Pero hago mi trabajo, porque qué voy a hacer, si lo rechazo me despiden, y a veces pienso, qué más da, que me despida... Y luego me acuerdo de que nadie va a emplear a un ingeniero de 42 años con estudios superiores. Y aguanto. Y pienso, a tomar por culo, voy a trabajar de 8 a 4, y a las 4 me voy a casa y no me pueden hacer nada. Tengo hijos, me tengo que ir. Y no me puede hacer nada, pero me puedo olvidar del aumento. Porque, joder, hay que sacrificarse un poco. La jefa también tiene familia, y lo mismo se queda hasta las 5, a veces hasta las 6. Porque se sacrifica más. Es fácil sacrificarse así. Mi mujer se sacrifica así también. Y yo, yo tengo que hacer todo el doble de rápido para poder hacer todo, dos veces más rápido que las mujeres que reciben el aumento, y al llegar a casa cocino y lavo y llevo a los niños a clase de música y tae-kwon-do y a los putos partidos de fútbol, y yo no tengo tiempo para mi futbol ni para jugar a las cartas una vez al mes y ese capullo se está retrasando, me cago en su puta madre artística, así que de jugar nada, y tampoco nada del partido de fútbol así que lo único que me queda es emborracharme. Pero no, porque entonces vendrá ese capullo que nunca tiene ni para el vino ni para el agua y se tomará todo mi vino, y si yo estoy tomando tinto entonces él justo tendrá ganas de beber vino tinto ese día, solo para joderme. Y encima tú me estás jodiendo porque no sé cómo es...

1:         Dos, tranqui… Nadie la tiene…

2:         Pues ya estoy hasta las narices de todos vo…

1:         Tranquilo, hombre. ¡¿Qué te pasa hoy?!


Pausa.


2:         Me he enamorado.


Silencio.


Uno mira atónito a Dos.

Tres, que no ha escuchado la conversación,  finalmente encuentra la música. Se oye Leonard Cohen.


3 (OFF): ¿Está bien esta?

1(Ausente): ¿Cuál?

3:         Esta.

1:         No. Porfa, pon algo menos deprimente.


Tres sigue buscando sin ganas.Uno mira atónito al Dos.


1:         ¿De quién?

2:         No importa.

1:         ¿Estás loco o qué? ¿Quieres cagarla?

2:         Ya me la suda.

1:         Si Segunda se entera, te quita a los niños y todo…

2:         Que se entere, me da igual. Te lo digo en serio. ¿Sabes lo que me ha hecho hoy? Sabes lo que me ha hecho, mientras estaba arrodillado, limpiando el suelo del baño. Ha entrado, nada más. Sin decirme, «perdona», o «¿puedo pasar?». Ha entrado, nada más, y me ha pasado por encima como si fuera un perro...

Ey, me ha pasado por encima como si fuera un puñetero mueble y se ha sentado en el i         nodoro a cagar. Mientras yo limpiaba el suelo.

Hace mucho me habría enfadado. Ahora ya no tengo ganas ni de protestar. La he mirado, nada más, de reojo. Y ella me ha dicho – «¿Qué? Es que tenía prisa. Mucha» – haciéndose la graciosa.

No la he podido ni mirar. He agachado la cabeza y he seguido fregando. Y así, callado y fregando sentía que me estaba mirando y yo no podía levantar la cabeza para que no me sacara de quicio. Y de repente ella ha dicho, justo antes de tirar la cadena.

– Yo no sé qué te ha pasado. Antes eras tan gracioso.


Tres finalmente encuentra y pone la música. Por ejemplo, a Johnny Cash.


3:         ¿Está bien esta?

1(Ausente):      Sí. (Pausa. Para sí mismo.) Antes eras tan gracioso.


Tres vuelve a la mesa.


3:         ¿Ha pasado algo ?

2:         No, nada.


Dos saca cigarrillos. Está a punto de encenderse uno.


1:         Tío, sal fuera a fumar.

2:         ¿Qué dices?

1:         Nos hemos puesto de acuerdo en que dentro de la casa no se fuma.

2:         ¿Quieres decir que la Señorita Primera ha abolido el tabaco?

1:         NO. Quiero decir – NOS hemos puesto de acuerdo en que dentro de la casa no se fuma.

2:         Así que, la Primera ha dejado de fumar y ahora nadie puede hacerlo.

1:         Sal fuera.


Dos sale al balcón desilusionado, negando con la cabeza. A través de la puerta del balcón se le ve encendiendo el cigarrillo.


IV


3:         ¿Qué le pasa hoy?

1:         Déjalo.

3:         ¿Qué, qué ha pasado?

1:         Nada.

3:         Cree que Segunda lo está engañando, ¿a que sí?

1:         No, ¿de dónde has sacado eso?

3:         Lo sé.

1:         ¿Te lo ha dicho?

3:         No me tiene que decir nada. Lo veo.

1:         Qué va…

3:         Aunque no me extrañaría.

1:         Pero de qué estás hab…

3:         Está de mal humor todo el tiempo, ¿a que sí?

1:         Todos estamos de mal humor.

3:         Quién iría a casa si alguien te jo...

1:         Joder, no es suficiente hacerlo todo, sino que encima tenemos que estar de buen humor…

3:         Vosotros sois unos capullos si hacéis todo. Yo trabajo cuanto puedo y cuantas ganas tenga. Yo sé imponerme.


Entra Dos.


2:         ¿Quién sabe imponerse?

3:         Yo. Yo sé imponerme.

2:         Imponerte. ¿Quieres decir, agacharte?

3:         No. Creo que no estoy de mal humor todo el tiempo porque no tengo la sensación de que se estén aprovechando de mí.

2:         Es porque te gusta que se aprovechen de ti.

3:         Di lo que quieras, pero yo no estoy de mal humor, y tú sí.

2:         Si te gusta que te follen.

3:         Mi mujer a mí no me…

1:         Tíos, basta, despejad la mesa. La carne está lista.

2:         ¿Vamos a comer sin Cuatro?

3:         Sí.

2:         Bien.

3:         Sí.

2:         Y vamos a tomarnos todo el vino.

3:         Sí.

2:         No somos idiotas…

3:         … para esperarlo.

2:         Mañana nos levantamos.

3:         A las seis.

2:         A las siete.

3:         A las seis y media.

1:         Levantaos y cortad el rollo.

3:         Sí, jefe.

2:         Subjefe.

3:         Ay, sí, Monsieur Sous-Chef.

2:         Venga, dime, señor subjefe, ¿el «sub» significa que estás trabajando debajo de la jefa?

3:         ¿Que te arrastras bajo su falda?

2:         Bajo su subfalda.

3:         ¿O el subjefe es el que limpia los suelos?

2:         El que lame los suelos.

3:         Tal vez por eso no nos ha invitado al restaurante…

2:P       ara que no veamos cómo le...

1:         No os he invitado porque sois unos horteras …

3:         … y es un restaurante pera.

2:         Yo también soy pera. Hasta tengo un traje.

3:         Traje de buzo.

2:         Y las aletas. Tengo otro para ti. De verano…

3:         Vamos de punta en blanco a la cena.

2:         Romántica.

3:         Solos tú y yo.

2:         Sin mujeres.

3:         ¿El domingo os viene bien?

2:         Ay no, este domingo, no, mi mujer tiene su partido de bridge.

3:         ¿El lunes?

2:         Esteticista.

3:         ¿El martes?

2:         Los martes ve gimnasia rítmica.

3:         Así que, el miércoles tampoco.

2:         Tampoco.

3:         El jueves.

2:         Yoga.

3:         ¿El viernes?

2:         Ay, no. Este viernes ya he salido. Todos los viernes no puedo.


Todos se ríen.


3:         Qué calzonazos eres. Y me haces reproches a mí.

2:         Nunca vamos a probar su comida.

3:         Ni ir a un restaurante pera…

2:         … vestidos de traje de buzo.

1:         Pues ahora comeréis, calzonazos.


Uno trae la comida. Dos y tres salen a ayudarle.






V


En la mesa hay mucha comida y tiene muy buena pinta. Comen y se ve que están disfrutando.


2:         Tío, de verdad. ¿Por qué no nos has invitado nunca al restaurante?

1:         ¿Por qué tengo que invitaros? Si sabéis donde está.

2:         Bueno, pero es distinto cuando nos invitas.

1:         ¿Quieres decir cuando no tenéis que pagar?

2:         Sí.

3:         No. Sino que no queremos ir sin que tú estés allí.

2:         Sí, queremos que seas tú el que nos cocine algo.

1:         Si os acabo de cocinar.

3:         Pues sí. Está fenomenal.

2:         Pero queremos algo del restaurante.

1:         Esto es del restaurante.

3:         ¿Está en la carta?

1:         La especialidad de la Chef …

3:         No por nada está entre las mejores diez…

2:         Os dais cuenta de que la lista se llama LAS mejores diez Chefs. Como si solo las mujeres …

1:         Y dale con el masculinismo... El trabajo se llama así desde siempre – la Chef de la cocina. Desde hace 300 años, faltaría más que por la emancipación debiéramos...

2:         Por supuesto que sí. Seguramente os habéis dado cuenta de que todos los trabajos l levan el género femenino...

1:         No, no lo hemos notado. Porque somos unos retrasados…

2:         … excepto – el marujo. Para eso no existe la palabra femenina.


Pausa.


3:         Es verdad – no existe la palabra femenina para el marujo, ¿cuál sería?


Pausa. Lo están pensando.


1:         ¿Marujada?

2:         No, no – ¿Maruja?


Pausa. Lo están pensando.


1:         ¿Maruja? Qué chorrada…

3:         No, no – lo sé – ¡Marimacho!

1:         Jajaja, sí – ¡Marimacho!

2:         ¡Sí, sí – ahora son unas marimandonas, y entonces serían marimachos!

1:         ¡Imagínate una vida así! Que tu mujer sea una marimacha.

2:         Vuelves a tu casa del trabajo. Un trabajo bueno…

3:         Te tumbas en el sofá…

1:         … sin quitarte los zapatos.

2:         Y tu marimacha te espera sonriente con una pregunta –

3:         … vestida con un salto de cama o picardías…

1:         – cariño – ¿tienes hambre?

3:         No, he comido afuera…

1:         … y, y, y yo he cocinado todo el día. Pero no pasa nada...

2:         … tal vez quieres que te la chup…

3:         Pues, podría ser, si tienes ganas.

1:         Ay, por favor, dais asco.

2:         Qué te pasa…

3:         ¿Quién es el niño de Viena ahora?

1:         Oye, marimachos, mejor me ayudáis a quitar la mesa.

2:         ¿Por qué? Tampoco vamos a jugar a las cartas…

3:         … si ese imbécil no piensa venir.

1:         Porque no me gusta estar sentado en la mesa sucia.

2:         Ay, siéntate.

3:         La quitamos nosotros.

2:         Tú no paras desde la mañana.

3:         Siéntate un poco.

2:         Sírvete algo.


Dos y Tres recogen la mesa.


2:         Yo me suicidaría antes de ser un marujo.

3:         Te entiendo. Odio no tener mi propio dinero.

2:         No por eso, sino porque no me gusta limpiar.

3:         ¿Y por qué no contratáis a un señor de limpieza? Digo, si Segunda te reprocha, que limpie ella.

2:         No quiero tener a un tío dando vueltas por la casa. Casi nunca limpian bien…

3:         ¿Y entonces, pa'qué te estás quejando?

2:         ¿Pero quién se está quejando?

3:         Si estás malhumorado todo el tiempo. No me extraña que te...

2:         ¿Que me qué?

3:         Nada.

2:         ¿Que me qué?

3:         Que tu mujer no esté feliz.

2:         ¿Y de dónde has sacado que mi mujer no está feliz?


Entra Cuatro.


4:         Hola, amigos, ¿qué tal?

3:         Ey, mira quién ha venido.

1:         Cómo has…

4:         La puerta está abierta. Estáis gritando tanto que se os oye...

1 (A Cuatro):¿Adónde vas?

4:         Tengo que cagar. Urgente.


Dos se sienta y se sirve vino con casera.


2:         ¿De qué habla este de que mi mujer no está feliz?

1:         Ni idea.


Tres sigue levantando.


1:         Tres, déjalo. Lo hago yo luego …


Tres sigue. Hasta coge la fuente donde se horneaba la carne, la llena de agua y va hasta el baño para tirar el agua sucia. El baño está ocupado así que espera.


Dos bebe y mira a la copa…


2:         Pero tiene razón. No está feliz. Y yo tampoco. No sé cómo ha ocurrido esto. Lo de alejarnos tanto…

1:         Poco a poco. Son pequeñas cosas. Siempre son cosas pequeñas…

2:         Y la amé tanto…

1:         … que se juntan…

2:         Y ella a mí también…, supongo.

1:         … que se van añadiendo…

2:         La sigo amando. No siempre. Pero hay días. De hecho, noches, noches tarde, cuando los niños se duermen, y yo estoy en la cocina, preparando la comida para el día siguiente. Y me sirvo vino y me enciendo un cigarrillo y me paro en la puerta del salón y la miro. Y ella siempre está tumbada en el sofá leyendo y entonces, a veces, se ríe de corazón. Y la veo bella, como antes. Y entonces estoy feliz. En ese momento estoy feliz con ella, y con los niños, y conmigo mismo. Y me mira y sonríe con los ojos y la amo, la amo tanto en ese momento. Y le digo – Te amo. Y ella me dice–


1:         – Pues si me amas tanto, podrías arrodillarte y comérmelo un poco.


Dos lo mira atónito.


1:         Es lo que me dice Primera... Podrías arrodillarte...

Yo le digo – Te amo. Y ella a mí – Podrías arrodillarte y comérmelo un poco. Y encima lo muestra así con la lengua para ser más asquerosa, para humillarme lo más posible.

Ay, me dan ganas de matarla con mis propias manos... De correr hacia ella y romperle esa cara asquerosa y repugnante, sacarle esos ojos maliciosos.

No sé por qué siempre, siempre tienen que demostrar que tienen el poder sobre nosotros. Hasta cuando está todo bien, cuando nos llevamos bien, siempre tiene que haber alguna humillación. Para que se sepa. Para que se sepa quién manda. Entiendo perfectamente el instinto de molerlas a palos. Eso no tiene que ver con nuestra violencia, sino con la de ellas. Tío, tengo ganas de romperla, en serio, de reventarle la cara de un puñetazo. Sabes, a veces me lo imagino. A veces me imagino romperle los dientes con el puño, y me siento aliviado.


Dos mira al amigo con preocupación. Uno mira a la copa y se toma un trago.


2:         No estás bien de la cabeza.

1:         No.

2:         ¿Has follado últimamente?

1:         No, si no se lo como antes.


Uno y dos se mueren de la risa.

Tres se cansa de esperar delante del baño y vuelve a la cocina.


VI


Tres se sienta en la mesa.


3:         Yo no entiendo eso de que las mujeres estén cachondas todo el tiempo, ¿y los hombres supuestamente no?

1:         ¿De dónde has sacado eso?

3:         Estabais hablando del sexo, ¿a que sí?

2:         No precisamente.

3:         Pues yo con mi mujer podría todos los días…

2:         O con la del otro…

3:         ¿Por qué dices del otro?

2:         No importa.

1:         Da igual de quien. O de nadie. Con tal de tener una…

3:         Y por qué nosotros nos tenemos que contener…

1:         Y no podemos insinuarnos a las tías…

2:         ¿Y ellas pueden?

3:         Para no resultar demasiado agresivos…

2:         O facilones…

1:         Porque a las mujeres no les gusta.

3:         No sé cómo lo logra Cuatro.

1:         Es artista. Es otra cosa.

2:         Pero bueno, ¿qué está haciendo?

3:         Cagando.

2:         Él siempre la está cagando.



VII

Entra Cuatro.


4:         Aquí estoy, pandilla…

2:         Cuatro, dime cómo lo logras.

4:         ¿Cómo lo logro? Fenomenal.

1:         No nos referíamos a criar ladillas…

2:         … sino con las tías.

3:         ¿Cómo es que no te dicen que eres un facilón?

4:         Quién te dice que no me lo dicen. Pero a ellas les gusta de hecho.

2:         ¿Pero a quién le gusta?

4:         A la señora Cientoprimera por ejemplo.

3:         ¿Quién?

1:         ¿A la Señora Cientoprimera, la que compra obras de arte con el dinero de los contribuyentes?

4:         La misma.

3:         Joder, te has convertido en un gigoló.

4:         Que no. Es solo para salir del paso. No me he podido resistir.

3:         Bueno, Cuatro, haberme pedido un préstamo si estás en apuros.

4:         Si vieras ese cuerpo…

3:         Y tú, por supuesto, le estabas haciendo un desnudo.

4:         Empezamos con el desnudo…

2:         Espera, ¿has vendido un cuadro?

4:         Vendido, o sea, es un encargo, yo no…

2:         ¿Has vendido un cuadro a Cientoprimera?!

1:         Joder, Cuatro – ¡ahora estarás dentro de su colección!

3:         Eso ya es algo.

4:         La verdad es que sí.

1:         Joder, Cuatro va a ser famoso.


¡Todos brindan!


4:         Y yo. ¿Con qué brindo yo?


Todos lo ignoran.


3:         Por supuesto, si ella enseña el cuadro a alguien en general.

2:         Sí, vete a saber cuántos desnudos tiene escondidos en su sótano.

4:         No me fijé en su colección de desnudos, sino de vinos…

2:         Vete a saber si los pide por la habilidad del pintor o por su aspecto.

1:         A ella no le supone ningún esfuerzo pedir un desnudo a cambio de sexo y luego guardarlo en el sótano para que no lo vea nadie.

4:         Estáis celosos, maricas.

1:         Por supuesto que sí.

3:         No me lo puedo creer, finalmente has vendido un cuadro.

4:         ¡Y a quién!

1:         Ya no hará falta pagar por él.

2:         Y la Señora Cientoprimera se ha llevado sus ladillas. Otra razón para festejar.

4:         Yo no tengo…

1:         Bueno, gigoló. Tendrás sed de tanto trabajar.

4:         Pues yo estoy esperando. Todos estáis brindando, y yo...

2:         Y tú no apareces.

3:         Llegas tarde.

4:         ¡¿Os habéis tomado todo?!

1:         Y comido.

4:         Qué clase de amigos sois…

3:         Desilusionados.

2:         Ofendidos.

1:         Sedientos y hambrientos.

4:         Menos mal que he traído…

1:         ¡¿Qué?! ¡Château Latour 1998!

4:         Como os dije, yo estaba mirando la colección de vinos, no de desnudos.

2:         Tráelo para aquí…

1:         Pero no te lo vayas a beber. ¡Esa botella cuesta 300 euros!

2:         Mírame.

4:         No te preocupes, tengo otro par de botellas.

1:         ¿No has dicho que hoy tomas vino con casera?

2:         Uno, a tomar por culo.

4:         A ver, tíos, ¿vosotros qué tal?

2:         Nada, esperando a que vengas. ¿ Para jugar a las cartas, a que sí?

1:         Tres ha ingresado en el coro.

4:         No jodas. El niño…

3:         … de los cojones.

4:         ¿Nos vas a cantar algo?


Tres canta algo en voz alta para  taparle la boca a Cuatro.


4:         Joder. Como si estuvieras estudiando canto lírico. No sabía que podías…

3:         Muchos no lo sabían.

4:         Solo… Podéis averiguar si la puerta está cerrada. Cuando he venido estaba abierta. Para que tus vecinos...

1:         Ay sí, la cerradura… La tengo que…

2:         Sí, imagina que aparezca esa vecina. Con el picardías puesto. Y una tarta en las manos.

4:         ¿Oye, Uno, a que tú también tienes una vecina? ¿No te has enterado qué ha pasado con Cinco?

1:         Ni bromees con eso.

2:         Joder, Cinco.

3:         Yo todavía no me lo puedo creer, que la monstruo le haya jodido tanto.

4:         ¿Quién ha dicho que es una monstruo?

3:         Dos.

4:         No es ninguna monstruo, es sexy de cojones.

3:         Qué va.

2:         Imposible. Yo he oído…

1:         Si no es una monstruo, ¿por qué no la ha follado?

4:         ¿Quién te dice que no?

1:         ¿Y qué ha pasado entonces?

4:         Supuestamente empezó a follar con esa vecina, muy guay, pero más loca que una cabra. Y eso funcionó durante un tiempo. Y entonces ella se enamoró.

2:         Ella por supuesto no tiene marido.

4:         No, pero tiene 27 años.

2:         No jodas. ¡¿Cinco se ha liado con una tía de 27 años?!

3:         Imposible.

4:         O tal vez 29. Total, que la niña se enamoró y dijo que quería casarse con él. Y entonces él la dejó.

1:         Y entonces ella se flipó.

4:         Y entonces ella se flipó.

2:         Ya no le tengo lástima. 29 años – joder, qué afortunado.

3:         Sí. Le envidio de verdad.


Pausa. Todos toman excepto Cuatro. Uno se da cuenta.


1:         Al carajo con Cinco, la ha liado parda. Dime, qué vas a tomar.

4:         Château Latour.

1:         Yo pensaba que estabas bromeando.

4:         Que no. Tengo un par de botellas.

1:         Pues se las vendes a mi rest…

4:         Y el caché. No tengo que vender…

1:         Da igual.

4:         Quiero invitar a mis amigos una vez en la vida.

2:         No se lo impidas.

1:         Vale. Pero esperad, que traigo las copas adecuadas.


Uno se levanta. Trae las copas, trae el decantador también.


2:         Espera, tío, que tú no paras desde la mañana.

1:         No me pesa.


Abre el vino. Con cuidado. Pasa el vino al decantador.

Todos están esperando.


2:         Bueno, ¿lo vamos a beber o qué?

1:         Todavía no.


Están esperando.


2:         ¿Bueno, y cuándo?

1:         Lo óptimo sería en una hora. Algunos dicen en 3 horas.

4:         ¿Estás de broma?

1:         No.

2:         Diez minutos. Tienes diez minutos.

4:         Mientras tanto, un vino con casera por favor.

1:         Horteras.

4:         Es mi botella. Cómprate la tuya.


Mientras tanto se sirven vino con casera.


2:         Joder, míranos. Estamos esperando que se decante Château Latour que ha traído Cuatro. Uno trabaja en Mandooka, Tres finalmente hará sus sueños realidad…


Pausa.


4:         ¿Y tú, qué?

2:         Y yo. Yo no tengo sueños. Ya no.

3:         Los sueños están sobrevalorados.

1 (Huele el vino): El Châeau Latour no.


VIII


4:         ¿Qué es lo que huele tan bien?

3:         Tienes que probarlo…

2:         Lo que ha cocinado Uno…

3:         El pulled pork de su Chef…

1:         Se ha estado horneando durante seis horas.

2:         Y eso que ha estado trabajando todo el día.

3:         No para desde la mañana.

2:         Desde las siete.

1:         Seis y media.

3:         Y no como tú. Desde las diez.

2:         De siete a siete.

3:         No ha parado.

2:         Y después nos ha cocinado.

4:         Joder, de verdad, ¿qué tal tu nuevo curro? No dices nada.

2:         A nosotros sí, tú has llegado tarde.

3:         Yo me voy a fumar.

2:         ¿Has vuelto a fumar?

3:         Pero no comprar.

2:         Así que estás fumando los míos.

3:         Sí.


Dos y Tres se levantan.


4:         ¿Qué, aquí no se puede fumar?

2:         No, Doña Primera lo ha prohibido.


Dos y Tres se van al balcón.


2:         ¿A qué viene eso de que mi mujer no está contenta?

3:         ¿Te jode, a que sí?

2:         No me jode, me interesa de dónde lo has sacado.

3:         De ninguna parte – lo he notado. Quién estaría contento al llegar a casa con un marido malhumorado.

2:         ¿Y no te preguntas por qué estoy malhumorado? Sabes lo que me ha hecho hoy...


IX


4:         … ha prohibido el humo? ¿Está embarazada o qué? ¿Qué tiene?


Uno calla.


4:         Coño, ¿está embarazada? ¿Otra vez?


Uno calla.


1:         Todavía no es seguro.

4:         Justo ahora que acabas de entrar en un nuevo trabajo.

1:         Y no solo eso. Tal vez se vaya mi Chef.

4:         ¿Eso qué quiere decir? ¿Que tú te convertirías en Chef?!

1:         Sí. Tal vez me convierta en Chef.

4:         El Chef del único restaurante en la ciudad con estrellas Michelin – ¡¿y hombre?!

1:         Tal vez. No es seguro. Pero la jefa me quiere. Nos entendemos.

4:         Y se queda embarazada. Justo ahora.

1:         Sí.

4:         ¡Qué mal que lo habéis planificado!

1:         Por lo visto no lo hemos planificado.

4:         ¿Pero no os cuidáis?

1:         Supuestamente ella sí.

4:         Así que te ha jodido a propósito.

1:         Supuestamente no. No es 100% seguro, su anticonceptivo.


Pausa.


1:         Digo, creo que no.

4:         Que se joda. Que se dé de baja por maternidad.

1:         Ya. Qué va. Para pasar vergüenza delante de la familia.

4:         Joder, As, realmente no tienes suerte.


X

Dos y Tres en el balcón.


Y ella me dice:

– No sé qué te ha pasado. Antes eras tan gracioso.


Pausa. Para sí mismo.

Te enteras…

Pausa. Larga pausa.


3:         Ella no lo entiende.

2:         Claro que no lo entiende. Sí. Sé que no entiende. Si alguien la pasara por encima mientras limpia el suelo, lo entendería. De eso te estoy hablando. Ellas ni se dan cuenta de que están en  posición de poder.

3:         Pero la mía…

2:         Lo sé. Sé que tu mujer es diferente. Dichoso tú.

3:         Yo también soy diferente.

2:         Sí.

3:         Pero igual – no soy lo suficientemente bueno.

2:         Lo sé…

3:         ¿Cómo lo sabes?

2:         Sé qué sientes. ¿Has terminado de fumar?

3:         Sí.


XII


Dos y tres entran.


2:         Bueno, ¿ya‘stamos finalmente?

4:         ¿'stamos, qué?

3:         Listos para jugar a las cartas. Dos insiste en que tenemos que jugar a las cartas si es la noche de las cartas.

1:         Porque se juega a las cartas una vez al mes. Y él lo tiene que hacer.

4:         Luego jugamos…

2:         Lo sabía.

4:         Es la hora para Château…


Pausa. Se sirve. Se bebe. Todos disfrutan. Uno se pasa el vino de un lado a otro de la boca como un experto.


1:         Mmmmm, realmente no está sobrevalorado.

2:         Joder, míranos. Estamos bebiendo Château Latour que ha traído Cuatro. Uno trabaja en Mandooka, Tres finalmente hará su sueños realidad…


Pausa.


2:         …Yo no tengo sueños…

1:         Tú tienes sueños húmedos.


Dos se estremece, pero Cuatro lo salva por casualidad.


4:         Sueña con vino con casera.

3:         En serio, qué más queremos.

1:         Un poco de queso. Tengo el queso para eso…


Uno se levanta y trae el queso.

4:         Así que no nos falta nada.

2:         Joder, acabo de acordarme de cuando tomábamos ese vinagre en Girona.[1]

4:         Y cantábamos.

1:         Eran las mejores canciones de todas.

2:         Tres, menos mal que no fuiste. Habrías vomitado de placer.

4:         ¡Venga ahora!

1:         ¡¿Con Château Latour?!

2:         Tengo el corazón…*

3:         Tengo el corazón contento…

4:         Corazón contento…

1:         Lleno de alegríiiiaaaa.


Todo el tiempo mientras están cantando Tres hace un esfuerzo pero el resto desafina tanto que él está teniendo tics del dolor por los tonos desafinados.


3:         Ay, es que duele de verdad. No lo repitamos…

2:         Y eso que ahora has cantado tú. Imagina cómo fue sin ti.

4:         Este vino es demasiado bueno para el canto.

1:         Tiene que ser vinagre…

2:         Si nos hubieras oído entonces. Unos ruiseñores.

4:         La tarde siguiente me la pasé vomitando desde la torre de la catedral.

1:         Porque Dos insistía en llevarnos de visita turística…

2:         Estaba soplando el gregal…

1:         Y este imbécil vomitaba hacia el norte.

2:         Tendrías que haber visto la cara de aquel alemán cuando le pegó la ráfaga.

4:         Yo no vi nada, tenía otra preocupación.

2:         Y Uno pidiendo disculpas – decía – sorry, sorry, he's pregnant.

1:         Joder, estábamos corriendo para bajar de la torre.

4:         Yo estaba dando tumbos …


Se sirven otra ronda.


2:         Al más tonto se le ocurrió la noche anterior robar una contenedor de basura y bajar la calle de Sant Llorenç...*

1:         Que va cuesta abajo hasta el instituto de los religiosos…

4:         La culpa la tiene Dos por habernos llevado a la iglesia todo el tiempo…

1:         Y él más tonto que no se había dado cuenta de que el contenedor no tenía frenos…

2:         Y la calle de Sant Llorenç está toda hecha de escaleras.

1:         Tendrías que haber visto la escena.

2:         A las tres de la mañana, totalmente borracho, con la cara saliendo del contenedor…

3:         ¿Espera, te metiste en el contenedor?

4:         Que no me metí, caí dentro…

1:         Así, con medio cuerpo fuera, intentado salir en pánico.

2:         Y el contenedor acelerando…

1:         La gente empezaba a abrir las ventanas y despotricar.

2:         Por suerte había una superficie plana en mitad de la calle...

1:         Cómo salió pitando, como en un dibujo animado.

4:         Joder, casi me mato.

2:         Si no hubiera terminado entre la ropa que se estaba secando…

3:         Joder, vosotros siempre lo pasáis pipa sin mí...

1:         Ay, por favor. ¿Y cuando tú terminaste en la cárcel? Si eso no es una buena historia...

3:         Sí, estupenda. Casi me caen dos meses por prostitución...

2:         Si estabas andando por ahí como un gigoló.

3:         ¡Estábamos haciendo una obra de teatro!

1:         No se lo dirías al madero.

3:         Sí.

4:         Tonto.

3:         Lo mejor fue que la inspectora me pidió la tarjeta de presentación. Tenía la despedida de soltera en un mes…

2:         Ves cómo vale la pena cuidarse y mantenerse.

4:         Ay, con la de travestis que ella ve al día, y te eligió justo a ti...

3:         Eso os puede resultar gracioso solo a vosotros.

2:         No, eso le resulta gracioso a todos. Excepto a ti…

4:         Ay, ¡por qué te pones nervioso! Eso le puede pasar a cualquiera…

1:         A mí no.

2:         Lástima que no la hayas contactado para la despedida…

3:         No hacía falta, si fuiste tú…

1:         ¡Hala! Tres contraataca…

4:         Pero lo mejor de todo es que al final cantaste en su boda.

3:         Y no me reconoció sin el maquillaje...

2:         Ojalá lo hubiera visto. El gigoló condenado canta en la boda de la inspectora general…

3:         El gigoló absuelto…

4:         Haberle cantado… I'm just a gigolo.


Tres se suma…


3:         … and everywhere I go…


Todos cantan y se ríen.


2:         Me has jodido con este Latour. Cómo podré seguir bebiendo vino con casera ahora.

4:         Como el agua…

1:         Y os acordáis de Mallorca…

2:         ¡No hay agua!

3:         Cuando Cinco preguntó – ¿Y qué vamos a tomar ahora?

4:         Y Tres, rápido como un rayo – Pues oye – ¡no hay agua!

2:         Tres, antes eras muy gracioso, ¿qué te ha pasado últimamente?


Tres se ríe.


3:         Entonces fuimos a Palma* a buscar a la novia de Cuatro...

4:         Y nos detuvo la poli.

2:         Y Cinco, más borracho que una cuba, abre la puerta.

1:         Y el madero le pregunta – ¿oye, tío, adónde vas?

3:         Y Cinco, Cinco le pasa el vino y le dice, por favor, me lo puede sujetar un rato, es que tengo que mear...

2:         Así, totalmente borracho, tambaleándose.

1:         Y el madero estaba de pie ahí con el vino, no se lo podía creer…

3:         Y el otro meando delante de él.

2:         Y entonces este idiota se despertó en el asiento trasero…

4:         Creía que habíamos venido.

3:         Y abrió la puerta…

1:         Y empujó a Cinco, y este le meo los zapatos al madero.

2:         Le sacó de sus casillas…

4:         Coño, creía que habíamos llegado…

2:         Joder, Cinco siempre la cagaba bien cagada.

3:         Todos pensábamos que iba a terminar en la cárcel.

1:         Y míralo ahora.


Todos se ríen. Y beben. Están cada vez más borrachos y borrachos y ya no saben si están tomando vino con casera o Château Latour o qué.


1:         Joder, qué tontos éramos…

4:         Y míranos ahora.

3 (Con vino con casera en la mano):Estamos bebiendo Château Latour…

2:         Cuatro ha vendido un cuadro…

1:         Tres se hará famoso…

2:         Yo no tengo sueños.

3:         Dos tiene sueños húmedos…

1:         … Sueña con vino con casera…

4:         …Que se hacen realidad.

1:         Y Uno es todo un as en la cocina.

4:         Tal vez se convierta en un verdadero as. Parece que la reina de picas se va.

3:         No jodas, no nos lo has dicho.

1:         Sí, parece que la jefa se va. Pero no está seguro todavía...

2:         ¡Vas a ser el jefe! ¡Y de Mandooka!

4:         Si su mujer no da a luz.

3:         Jajaj, esto te jodería bien bien. Otra baja por paternidad...

1:         Sí.


Pausa.


2:         Espera, ¿Primera está embarazada? ¿Por eso no se puede fumar?

4:         ¿Vosotros no lo sabíais?

1:         Que sí que se puede fumar. Me cago en su padre.

2:         Esto es de coña…

1:         No, en serio…

2:         … ¿está embarazada?

1:         … venís una vez al mes. ¡Fumad cuánto queráis!

2:         ¡Así se habla, tío! ¡Rebelión!

4:         Pásame otra botella.

3:         ¿Hay más?

2:         ¿Y por qué yo estoy tomando vino con casera?

Todos: Porque no hay agua…


Todos enciende cigarrillos, de mucho mejor humor. A todos se les traba la lengua excepto a Uno. Se cuida.


1:P       ero abre la puerta del balcón.

2:         Lo hago yo. Tú siéntate…

3:         … no paras desde la mañana.

4:         Como antes. Rage Against the Machine…


Tres canta You've got to do what they told ya… Todos se suman. Cuatro hace percusión en la mesa.



2:         Ahora seguro que tu vecina…

1:         Que se… Que venga.

3:         Te acuerdas cuando fuimos a ver a los Rage a Barcelona.*

4:         Por supuesto.

2:         Y Cuatro ligó con esa niña y se quedó a dormir con ella.

3:         Y nosotros buscándolo como unos capullos.

1:         Vosotros lo buscasteis, yo os decía que seguramente había ligado con alguien.

3:         Se llamaba Vint-i-dos.*

4:         Vint-i-set …

2:         Y entonces teníamos alojamiento gratis en Barcelona durante medio año.

1:         Era la pera.

3:         Hasta que este imbécil la dejó.

4:         No aguantaba más. Necesitaba mi libertad.

2:         Al fin y al cabo, tú eres artista.

4:         Tenía el dedo gordo del pie torcido. Y no se depilaba...

1:         Bueno, hay una tía a la que no hayas dejado tú. Que te haya dejado a ti.

2:         Si la hubiera, no nos lo admitiría...

4:         Sí.

3:         ¿Cuándo, en la guardería?

4:         No, hace un par de años.

2:         ¿En serio?

1:         ¿Por qué no lo sabíamos?

4:         No tenéis que saberlo todo.

3:         Cuenta.

4:         Déjame servirme un poco.


XIII


Todos se sirven más vino.


4:         Séptima. Así se llamaba. Séptima. La vi en una inauguración. Me fijé en ella enseguida. Era mona y estaba sola.

3:         A ti todas las que están solas te parecen bonitas.

4:         Era mona, pero no parecía desesperada. Sabes, esas tías que están al acecho como unas depredadoras. Esas generalmente están solas. Ella no era ni arrogante, ni presumida, sino en su justa medida. Una víctima perfecta.

3:         Yo no puedo escuchar esas chorradas.

2:         Ay, calla. Esto es lo más cerca del sexo que he estado en los últimos cinco años. Estoy cachondo.

4:         Y así me acerco a ella. En plan, por casualidad. Tengo en la mano la misma bebida que ella y estoy buscando a alguien... Y entro – ¿Has visto a Fulana? ¿Ah, no? Y justo estoy llevando la bebida. ¿Tú estás tomando lo mismo? Qué casualidad...

1:         Dios, qué frase para entrar.

2:         Un don juan, sin duda. Eres mi héroe.

3:         Eres nuestro héroe.

4:         … y empezamos con una conversación ligera. Un poco de cine, un poco de música. Y entonces, en el momento justo, le clavo los ojos. Así, directamente, para investigar su alma. Todas lo compran. Enseguida desvían la mirada y se sonrojan. Están muertas en un pispas.

1:         Pero esta no. Ya lo veo.

4:         Esta no. Enseguida me caló, porque ella misma era una fiestera. Pero casi la engañé – empecé a hacerme la víctima. Fingí estar incómodo cuando me preguntó qué hacía. Como si me diera vergüenza.– ¿Qué hago? Nada en especial. Pinto un poco, hago video.

3:         Realmente eres un sinvergüenza.

4:         Tío, casi lo logro. Casi me la ligo. Era de las que recogen perros callejeros. Iba a encajar perfectamente. Pero, coño, tuve un par de deslices. Tenía demasiada rutina de conquistador. Sabes, lo de ponerle el brazo alrededor de la cintura para oírla mejor y eso... Es que nadie en su sano juicio lo hace al conocer a alguien.

Y entonces lo de la moza. Los tíos que tontean con las mozas definitivamente no son perros callejeros. Lo saben todos.

1:         Bueno ¿y qué? No has dicho que era una campeona. ¿Qué tiene que ver si te ha sacado la ficha... ¿No te habrás enamorado enseguida?

4:         No. Solo quería follarla. Era mona, ya lo dije. Así que al final le pregunté como un caballero si la podía acompañar hasta su casa. Ella me dijo que no. Yo la intentaba convencer de que mis intenciones eran puras. Ella intentaba convencerme de que tenía perfectamente claro cuáles eran mis intenciones y que le parecía bastante atractivo e interesante, pero que tenía que rechazarme. Yo le pregunté – por favor, me puedes por lo menos explicar la razón. Para que no me quede preguntándomelo para siempre...

2:         Qué falso…

4:         Ella me dijo – claro que sí –. Me pareces un poco demasiado fácil…

2:         ¡Demasiado fácil!

1:         ¡Increíble!

3:         Que alguien te lo diga a ti…

4:         Y encima ella. Que ha ligado con media ciudad.

2:         Y entonces te enamoraste.

4:         Tío, me enamoré como un imbécil. Se me caía la baba con ella. Pintaba cuadros con su imagen, montaba sus fotos. Le mandaba listas de música.

1:         Estás de coña. ¿Le mandabas listas de música con treinta cumplidos?

4:         Casi cuarenta. Pues sí. Me da vergüenza. Me da vergüenza aquí delante de vosotros.

3:         ¿Y ella, qué?

4:         Nada. En plan muy amigos. Salíamos y eso...

2:         Te estaba dando mil vueltas.

4:         La verdad es que sí. Pero eso no es lo peor.

3:         ¿Cómo puede ser peor que eso?

4:         Decidí que no iba a follar con nadie para demostrarle que no era un facilón.


Todos se mueren de la risa.


4:         A mí no me hace gracia para nada.

2:         Ya lo creo.

1:         Ahora ves cómo lo pasamos nosotros.

3:         Hablad por vosotros mismos.

2:         Esto está cada vez más interesante.

1:         ¿Y cuánto aguantaste?

4:         Casi un año.

2:         ¡Un año! ¡Tú!

4:         Y entonces flipé. Me volví loco, y le pregunté hasta cuándo pensaba que iba a esperarla. Y ella me dijo que no me había pedido que la esperara. Que mi esfuerzo era en vano, que los sacrificios no tenían sentido. Porque si está en mis genes ser facilón, que no hay remedio. No tiene sentido cambiar por los demás.  Me dijo – «No te juzgo, pero eso me provoca rechazo en los hombres». Perdí la cabeza – le grité que era la más zorra de todas y que no era quién para decirme facilón. Y no se confundió en ningún momento. Tan solo dijo:

– «Pero – yo soy mujer…».

Fíjate. – «Yo soy mujer».


2:         ¡Qué gígola! No son más que unas gigolonas.

3:         Deja de decir que mi mujer es gígola.

2:         No jodas, Tres. No estaba diciendo que tu mujer…

1:         Tres, concéntrate. Es la historia triste de Cuatro.

2:         La única en la vida…

3:         ¡¿En serio?! ¡¿Es tu única historia de amor en la vida?!

4:         La única…

3:         ¡¡¡¡«Solamente una vez amé en la vida»!!!!*

1:         Solamente una vez y nada más.

4:         «Una vez, nada más  se entrega el alma con dulce y total renunciación»…


Todos cantan «Solamente una vez»*. Pero de repente Dos se empieza a sentir angustiado, algo lo oprime como un peso de acero y él deja de cantar y agacha la cabeza. Así, borracho y pesado. De repente se levanta, coge los cigarrillos y se va a fumar al balcón. A pesar de que todos estén fumando en la cocina. Uno lo nota y se da cuenta de qué se trata.




XIV

Dos está fumando en el balcón, tambaleándose, con la cabeza gacha. Uno lo sigue. También enciende la cabeza.


1:         Te escucho.

2:         ¿Qué?

1:         ¿Tienes cargo de conciencia?

2:         Sí, un poco…

1:         Bueno, ¿me vas a decir quién es?

2:         Mejor que no lo sepas.

1:         Coño, si no me lo querías decir, no haber empezado...

2:         Tercera.


Dos está tambaleando, Uno lo está observando atónito.


1:         ¡¿Tercera?!

2:         Ajá.

1:         ¿Estás loco o qué?

2:         Sí.

1:         ¿Y cómo ha ocurrido eso?

2:         Me llamó hace un par de meses, preocupada por Tres. Pensaba que estaba deprimido…

1:         Está mimado, no…

2:         … que si la podía ayudar. A convencerlo de que fuera al coro. Y así empezamos a conversar...


Dos se detiene.


2:         Ella es realmente diferente, sabes. Tres tiene razón. De verdad.


Uno no está tan convencido.


1:         Bueno, ha ingresado en el coro. Ahora estará bien.

2:         Sí, ella dice que está mejor.


Silencio.


1:         ¿Y vosotros seguís hablando?

2:         Todos los días.

1:         ¿Ella te llama?

2:         No. Yo la llamo a ella.

1:         ¿Ella nunca?

2:         No.

1:         Pero te lo coge…

2:         Siempre.

1:         Mierda.

2:         Sí.


Dos aspira profundamente.


2:         Yo no lo puedo controlar. Simplemente no puedo.

1:         ¿Se lo has dicho?

2:         Sí.

1:         ¿Y qué te ha dicho?

2:         Que lo quiere.

1:         ¿Pero te quiere a ti?

2:         No lo sé.

1:         ¿Se lo has preguntado?

2:         Sí. Dice que eso no importa.

1:         Y siempre te lo coge.

2:         Sí.

1:         Mierda.

2:         Sí.






XV


Mientras tanto, Tres y Cuatro están cantando, más borrachos que una cuba. Y mientras hablan, se les traba la lengua. Parece que los vinos con casera y Château Latour no son la mejor combinación.


3:         ¡¡¡«Solamente una vez amé en la vida»!!!*

4:         ¡«Una vez, nada más se entrega el alma»!

3:         ¿Adónde se han ido en medio de la canción?

4:         Horteras.

3:         No entienden el arte.

4:         En absoluto.

3:         De verdad, Cuatro, ellos no me entienden en absoluto. Me joden todo el tiempo. Pero – tú – tú me entiendes.

4:         Yo te entiendo. Tú eres artista. Yo soy artista. Nos entendemos. Entendemos ese deseo…

3:         Yo soy una mierda, no un artista.

4:         Eres un artista.

3:         Soy un idiota borracho.

4:         Hermano, eres un artista, digan lo que digan.

3:         Tú tampoco me entiendes. No me puedes entender. Tú lo has logrado. ¡Has vendido el cuadro a Cientoprimera!

4:         ¡Yo me he follado a Cientoprimera!

3:         Pero también le has vendido el cuadro.

4:         Sí.

3:         Y yo no soy capaz ni de ingresar en el puto coro. ¡En el coro!

4:         ¿Cómo que no? Si has ingresado.

3:         Mis cojones treinta y tres.

4:         ¿Que no has ingresado?

3:         No.

4:         ¿Y por qué no has ingresado?

3:         No aparecí. Me cagué de miedo.

4:         ¿De qué? ¿Del coro? Si ahí no hay toqueteo... ¿O sí?

3:         Ya, estás de coña. Te lo estoy diciendo en serio.

4:         Perdón. Te escucho.

3:         Da igual.

4:         No, no, no, insisto – cuéntame.

3:         A mí nadie me entiende.

4:         Yo te entiendo. Te has cagado. Cagado. Y qué. Todos nos cagamos. Las veces que yo me he cagado.

3:         Pero tú lo has logrado. Eres un artista de verdad. Vives de ello.

4:         Sabes por lo que yo he pasado para poder hacerlo. No quieres saberlo. Cuántos co...

3:         Tú eres un pintor egresado de la academia. Yo no me atrevo ni a ingresar en un coro, ni siquiera intentar presentarme al examen de ingreso en la academia …

4:         Oye, hermano. La academia no te sirve para nada. Lo único que me enseñaron ahí es que los hombres somos una mercancía. ¡Las frases que me vendían! Mis propias profesoras.

¡Increíble! ¡Qué talento! ¡Encima un hombre, mostrando tanta sensibilidad, tanta sensualidad, pero por otro lado una energía masculina, salvaje! …

Y yo, el más ingenuo – creí cada palabra. Las putas pedófilas viejas. Después – cuando egresé, ¿crees que querían ayudarme a hacer una exposición? ¿Mover un dedo? ¿Sabes lo que me decían? Todas y cada una – Si hubiera pintado un poco más, y no hubiera intentando lograr una carrera a través de la cama, quizás hubiera sido un buen pintor. Por supuesto, cada una de ellas ya le metía mano a un nuevo joven...

3:         Más aún. Has sobrevivido a todo y te has abierto el camino. Porque eres un campeón, y yo, yo soy un perdedor.

4:         Tú no eres ningún perdedor, hermano. Ellas quieren que creas que eres un perdedor. Ellas quieren que todos seamos unos perdedores bajo su bota. Nos lo inculcan desde la infancia. Sois tontos, sois aburridos, sois responsables, sois estables... Sois perdedores, perdedores, perdedores. Fingen que no, nos enseñan desde niños que todos tenemos los mismos derechos, pero a mí no me engañan. Soy pintor, tío, y te digo una cosa. Las pinturas no mienten. Mira todos esos cuadros. Todas las imágenes en la tele, en los libros, en los diarios –doctoras, pintoras, científicas– todas mujeres. Todas y cada una son mujeres. Y nosotros –carniceros, albañiles, docentes, basureros, marujos. Dime si conoces a un científico, dime... Es natural que creas que eres perdedor si te han lavado el cerebro. ¿Tú te das cuenta de cuánto nos han lavado el cerebro? No, a nosotros no nos han lavado el cerebro, nos han cambiado la composición química, nos lo han inscrito en los huesos, en las células... Generaciones y generaciones de mujeres estaban picando, limando y grabándo poco a poco hasta que lo grabaron en nuestro ADN – LOS HOMBRES SON PERDEDORES. Con grandes letras de neón. Titilantes. PERDEDORES. PERDEDORES. PERDEDORES.


XVI

En el balcón.


1:         Has terminado.

2:         Sí, he terminado.

1:         Vamos.


Dos se detiene.


2:         Coño. Cada vez que lo veo tengo la sensación de estar clavándole un cuchillo en la espalda.

1:         Te acostumbrarás. Imagina si fueras mujer.


Entran Uno y Dos.


1:         Quién es el perdedor.

4:         Todos somos perdedores.

1:         Sí.

4:         Canta, Tres, canta…

3:         I am looser baby and why don't you kill me?


Dos primero mira fijamente en la mesa y canta a todo pulmón y de repente levanta la cabeza y empieza a mirar fijamente a Tres.


2:         ¿Tío, tú sabes cuánto te quiero?

3:         Why don't you kill meeee!

2:         ¡Tanto te quiero que te voy a matar, tío!

3:         I'am a looser baby! So why don't you kill me!


Dos abraza a Tres, alrededor del cuello, fuerte, a lo macho.


2:         ¡Tanto te quiero que te voy a matar, tíoooooo!

3:         ¡Pero yo no me quiero a mí mismo, no me quiero, tío!

2:         Qué más da, ¡yo te quiero!

3:         Ella tampoco me querría. Si supiera...

2:         ¡Ella te quiere!

3:         Si supiera que soy un perdedor…

2:         Ella te quiere. Créeme.

3:         Tú no sabes…

2:         Créeme, lo sé.


Uno, el único medianamente cuerdo se da cuenta de la que se viene y se entromete entre los dos.


1:         Vosotros, perdedores, sois mis mejores amigos. ¡Os quiero!

3:         I'm a looser baby!

2:         Si realmente nos quieres, ¡podrías chupárnosla un poco!


Uno, casi flipa, y luego se echa a reír como loco.


4:         ¡Pero qué mariconada es esta, sin mí! No puede ser.

3:         Why don't you kill me!

2:         Joder, Cuatro …

3:         … tú siempre llegas tarde.

1:         ¡Tú lo tienes fácil!

2:         Si te levantas a las diez.

1:         Y nosotros a las seis.

3:         Mañana es sábado.

2:         ¡A las siete!

1:         ¡A las seis y media!

2:         Todos los días.

3:         ¡Todos los putos días!


De repente, entra la Vecina. Por lo visto la puerta se ha quedado abierta otra vez.


Vecina:¡Buenas tardes! Es que la puerta estaba abierta...

4:         ¡Ay, señora! Disculpe si la hemos molestado.

Vecina: Qué va. Tan solo… Digo, he tocado el timbre pero…

4:         No se preocupe. Lo que está viendo es el amor fraterno, nada más. Aquí no ha habido nada de sexo.

2:         Hace años que no vemos sexo.

3:         Algunos sí…

2:         … En la tele. Pero generalmente no solemos ver programas así.

4:         No, no, no, nosotros somos unos chicos educados, querida señora, no le vamos a hacer nada.

1:         ¡Venga, Vecina! Entre…

Vecina: ¡Buenas noches, Vecino! No le quería molestar, solo que me he quedado sin papel para liar cigarrillos, así que se me ha ocurrido, tal vez...

1:         Algo encontraremos.

4:         Venga Vecina, siéntase un poco…

2:         … debe estar cansada.

Vecina: Todo lo contrario. Por eso me tengo que fumar uno antes de ir a dormir.


La Vecina saca una bolsita con marihuana.


4:         ¡Hala! Señora Vecina…

Vecina:¿Y vosotros no…?

4:         ¡Ay, que sí, que sí! Venga, Tres – una nueva canción…

Nicotine, Valium, Vicodin, Marijuana, Extasy and Alcohol…[2]

1,2,3,4:Nicotine, Valium, Vicodin, Marijuana, Extasy and Alcohol…

1:         Aquí, Vecina, ¿estos le valen?

Vecina: Perfecto.


Vecina empieza a liar, Cuatro la observa borracho.


4:         Alguien le ha dicho que tiene una cara perfecta para el retrato.

Vecina (se ríe):No. Realmente nadie me lo ha…

4:         Me extraña. Me extraña.

1:         Cuatro…

4:         Esos pómulos…


Vecina enciende el porro y después de dos caladas lo pasa. Fuman todos, excepto Uno.


Vecina: ¡¿Y usted es pintor?!

3:         ¡Y qué clase de pintor! ¡Ha vendido un cuadro a Cientoprimera!

2:         ¡Va a ser famoso!

3:         ¡Un artista de verdad!

4:         ¡Él es un artista de verdad, tenía que haberlo oído cantar!

Vecina: ¡Lo he oído! Lo llevo escuchando toda la noche. Por eso he venido, de hecho, para conocer al famoso artista.

3:         ¡Está bromeando!

Vecina: De ninguna manera. ¡Yo soy Décimoquinta!

3:         Tres, ¡un placer!

Vecina: ¡Es un honor excepcional!

3:         Diga. ¿Qué quiere que le cante?

Vecina: Me da igual. Con tal de escuchar su voz.

4:         ¡Señora! ¡Está casado!

Vecina: Bueno, no pensaba nada malo…


Tres canta algo romántico. Algo que resalta su talento de la mejor manera.


4:         Tiene que tener cuidado, para no llevarlo a la tentación, una dama así...

Vecina: Usted es realmente zalamero. ¿Seguro que no es escritor?

4:         No estoy seguro. Tal vez escriba una canción sobre usted.

Vecina: Eso sería maravilloso, y que me la cantara Tres.

4:         Me está rompiendo el corazón.

Vecina: Para eso sirven las mujeres.

2 (Dando una calada): ¿Y para qué sirven los hombres, en su opinión?

Vecina: Para las mujeres.

2: Ahí tiene razón. Tal vez sea la primera mujer a la que oigo decirlo abiertamente.

Vecina: Por supuesto, no somos tan tontas como para daros la razón.

4:         ¿Y usted? ¿No está casada?

2:         Una mujer casada nunca admitiría tener poder.

Vecina: Es muy sabio ese amigo suyo.

4:         ¿Eso es realmente importante? El hecho de que sea sabio. ¿Sabiduría o alma? ¿Qué elegiría?

Vecina: El sexo.

4:         Puede ser.

2:         Lástima que no esté casada. Estoy buscando una amante felizmente casada.

1:         Tíos, dejad a mi vecina en paz un poco.

2:         ¡Estás celoso!

4:         Está celoso.

Vecina: Creo que solo quiere decir que tendrá que verme mañana por la mañana en la            escalera.

4:         Si usted pasa la noche en mi casa, entonces no.

3:         ¿Por qué estoy cantando mientras vosotros estáis de fiesta? ¿Yo no me merezco una calada?

Vecina: No se preocupe, joven artista. A usted le lío uno especial.

4:         Usted lo quiere liar a él de verdad.

Vecina: Prefiero liar a los que ofrecen un poco más de resistencia.

2:         Ya ves, la señorita también cree que eres demasiado fácil.

Vecina: Yo no lo he dicho.

4:         Pero lo ha pensado.

Vecina: No. A usted le falta autoconfianza.

4:         Así que al hombre que se ofrece abiertamente le falta autoconfianza, mientras que la mujer que se ofrece abiertamente es asertiva y llena de autoconfianza.

Vecina: ¿Usted quiere decir que me estoy ofreciendo? ¿De dónde ha sacado esa idea?

4:         Yo no lo he dicho.

1:         Esta conversación se está yendo en la dirección equivocada.

Vecina: Que va, es divertida.

1:         Por ahora.

Vecina (Dando una calada):    Yo generalmente creo que los hombres son mucho más         divertidos que las mujeres. Las mujeres son tan...

2:         ¿Pretenciosas?

4:         ¿Presumidas?

Vecina: … lloronas.

4:         ¿Lloronas?

1:         Lloronas, já. Una descripción perfecta de verdad.

Vecina: Claro. Los hombres os levantáis a las siete todas las mañanas...

1:         A las seis.

3:         Seis y media.

Vecina:… preparáis a los niños, vais a trabajar, limpiáis las casas, cocináis, lleváis a los niños           a las actividades, y al final de todo seguís teniendo chispa…

2:         Y somos graciosos.

Vecina: Y sois graciosos. Y sabéis divertiros.

2:         Exacto. Exactamente.

Vecina: Los hombres sois inquebrantables …

4:         Me gusta su manera de pensar.

2:         Lo que a mí no me gusta es que usted piensa que nos ha hecho un cumplido.

Vecina: ¿A que sí?

2:         Nosotros, querida señora, estamos hasta la polla de los cumplidos de esta naturaleza.

1:         Dos, no lo hagas.

2:         Nosotros preferiríamos que alguien nos ayudara.

Vecina: No era mi intención ofenderos.

2:         No me ha ofendido, sino desilusionado. Yo sé que desde su perspectiva eso parece…

Vecina: ¿Y qué perspectiva es?

2:         La de pájaro, la de pájaro, señora. Pero desde la nuestra, la de rana, las cosas se ven completamente distintas.

Vecina: ¿Y cómo es eso?

2:         Nosotros, Señora, desde esa perspectiva tan solo vemos la suela de la bota de mujer.

Vecina: ¿Vosotros creéis que todas las mujeres os quieren aplastar? Que es lo único que tenemos en mente...

2:         Da igual si usted me va a aplastar al final o no. Lo que es importante es que usted pueda hacerlo. Decidir no usar su poder y no tener el poder en general son dos cosas completamente distintas… Y eso se siente, querida señora. Esa diferencia se siente mucho desde nuestra perspectiva de rana. Usted puede elegir no pisar a las pobres ranas, pero a nosotros su suela nos tapa el sol igual.

Vecina: Me parece que usted tiene un fetiche con las botas.


Vecina pone las piernas sobre la mesa. Todos están mirando las piernas de la Vecina excepto Tres que está tambaleando.


4:         Qué botas más estupendas. Con unas botas así de estupendas uno casi prescinde de ropa.

Vecina: ¿No le parece que se ha pasado un poco?

4:         No me malinterprete. Yo solo estoy hablando del arte. Ya veo su desnudo....

Vecina: ¿Usted pinta desnudos?

4:         Sí. Los desnudos son mi campo de interés.

Vecina: ¿Por qué eso no me extraña?

4:         Usted cree que yo solo quiero desnudar a las mujeres. Pero está equivocada. Yo no solo pido que se quiten la ropa, pido que se desnuden ante mí por completo, quiero llegar hasta su vulnerabilidad, sensibilidad...

Vecina: ¿Sensibilidad? Pues eso no es una tarea difícil.

4:         No me refería a la malcriadez. Sino a la necesidad oculta de ser sometidas. Sabe, a las mujeres de hecho les gusta que se las gobierne. No por nada los hombres son más fuertes que las mujeres.

Vecina: Un enfoque interesante. No estoy convencida, pero... Muy intrigante...

4:         Yo ayudo a las mujeres a que se encuentren a sí mismas verdaderas.

Vecina: Así que, ¿usted ha ayudado a Cientoprimera a encontrarse a sí misma? ¿Por una recompensa económica?

2:         Lo ha hecho por causas superiores. Le ha transmitido las ladillas a la señorita Cientoprimera.


La Vecina se ríe.


Vecina: ¡Usted es nuestro héroe!

4:         Está bromeando. Eso no tiene gracia, Dos, ahora la señora va a pensar que yo he intimado con mi cliente.

2:         Y que tienes ladillas.

4:         Peor aún.

2:         Yo creo que eso es muy gracioso. ¿Usted qué cree, Señora?

Vecina: Sí, es muy gracioso.

2:         ¿Usted cree que yo soy gracioso, Señora?

Vecina: Hilarante.

2:         ¡Usted es muy perspicaz, Señora!

4:         ¡Y bella!

2:         ¡Interesante!

4:         Me gustaría ayudarla a encontrarse a sí misma.

Vecina: Sinceramente – me encuentro a mí misma mucho más fácil en la canción de su amigo.

1:         Sí, Tres, cántanos algo. Que Cuatro ha empezado a decir...

2:         … chorradas.

1:         … sobre el arte.

3:         No puedo.

1:         ¡Tres! ¿No estarás mal?

3:         Sí.

1:         Solo te pido que no vomites sobre el suelo. Ayer...

3:         No puedo.


Tres corre al baño. Uno va atrás de él. Todos lo miran preocupados por un momento.


Vecina: Qué chico tan estupendo, el Tres ese. Pero si hay algo que no soporto es cuando los hombres beben demasiado. Parecen tan miserables.


Uno se vuelve en la puerta del baño para decir algo, pero luego desiste porque Tres empieza a vomitar.


4:         Los más grandes talentos se quiebran bajo presión.

2:         Hay que saber beber.

Vecina: El alcohol simplemente le queda mejor a las mujeres.

2:         Sírvase un poco más, Vecinita…


XVII

Uno y Tres en el baño. Tres abrazando el inodoro.


1:         Joder, Tres. Por qué has bebido tanto…

3:         Déjame.

1:         No te dejo.

3:         Me voy a morir.

1:         No haber fumado.

3:         No.

3:         ¿Cómo me voy a casa así?

1:         Quédate a dormir.

3:         No puedo, mañana me tengo que levantar…


Tres vomita.


1:         No tienes que hacerlo.

3:         Ni podré hacerlo.

1:         No.

3:         Me siento mal.

1:         Ya lo veo.

3:         Yo no sé cómo puede pasar…

1:         Si fumas y bebes…

3:         … que te conviertas en un miserable…

1:         Qué importa lo que dice esa tía de que eres un miserable…

3:         … un invertebrado…

1:         Estoy hasta la po… de que seamos miserables.


Tres vomita.


No somos unos miserables…

Somos tan miserables como queramos serlo.

Yo estoy harto.

Estoy hasta la polla de que me tengan lástima...

… de que me aplaudan por tener aguante…

… por ser padre, marido y rey…

… que les extrañe que lo logre todo…

… estoy hasta la polla…


Tres vomita.


Ahora yo voy a ser un cabrón,

me cago en la leche, voy a ser un cabrón.


Tres vomita.


Si me dan ese puesto, lo acepto,

aunque tengamos mellizos,

aunque tenga que divorciarme.

Es mi trabajo.

Es mi vida.

Al carajo con la mujer.

Al carajo con los hijos.

Es cuestión de puros puñeteros principios.


Tres vomita.


Es que no – precisamente por mis hijos,

precisamente por mis hijos,

¿qué ejemplo les estoy dando, a mis hijos varones...


Tres vomita.


… dímelo, si no hago lo que quiero?

3:         Yo solo me quiero morir.

1:         Estoy hasta la polla. Me divorcio si hace falta. Que me miren. Que la tía de afuera se extrañe.

Me la suda.

Estoy harto.

Basta ya.


Uno sale del baño.


Basta.

2:         ¿Cómo?

1:         Se acabó la fiesta.

4:         ¿Qué dices?

1:         Es tarde. Mañana trabajo.

2:         No me jodas, tío.

1:         Venga, me tengo que ir a dormir…

4:         Si hace cinco minutos…

Vecina: Pues podemos pasar por mi casa, yo vivo sola.

2:         ¿Y Tres?

1:         Que se quede aquí.

2:         Yo lo llevo a casa.

1:         No te puedes llevar ni a ti…

2:         Cojo un taxi…

1:         Imbécil.

2:         Todo estará bien…

1:         ¿Es por ella, verdad…?

2:         Calla, capullo.

Vecina: Así que no…

4:         Querida señorita, yo no sé por qué tienen tanta prisa.

1:         Mañana madrugamos.

2:         A las siete.

1:         Seis y media.

Vecina: ¿Usted no se levanta temprano?

4:         Yo me levanto cuando haga falta…

Vecina: Entonces tiene que venir conmigo...


Dos saca a Tres del baño.


1:         ¿Estás seguro de que es prudente?

2:         ¿Tengo cara de prudente?

1:         No.

2:         Ya ves.


Dos empuja a Tres por la puerta.


2:         Vamos, Tres, amigo. Ven, vamos a que tu mujer nos mate.

3:         Yo ya estoy muerto.

2:         Yo también.


Dos saluda a Uno.


2:         As, quédate vivo por lo menos tú.

1:         Lo intento…


Todos salen, Uno mira detrás de ellos en la oscuridad. Se oyen voces en el pasillo.


4 (OFF):         Hasta luego, perdedores.

2 (OFF):          Perdedor tú, nosotros por lo menos tenemos algo que perder.

4 (OFF):          Ya no lo tendréis a partir de mañana.

Vecina (OFF):  Qué conversación más lúgubre. Alegraos un poco, la noche es joven...

4 (OFF):          Y usted también …

Vecina (OFF):  Adoro a los hombres extremadamente halagadores…


Uno queda solo. El piso está hecho una pocilga. Uno abre las ventanas. Se pone a limpiar la casa. Y luego se detiene, se da cuenta de que no importa, y se sienta a encenderse un cigarrillo. Busca más vino y se sirve. Y bebe, fuma y reflexiona.


Está esperando a que venga su mujer.

La está esperando con paciencia.

Con la paciencia de un hombre que finalmente ha tomado la decisión.


La mujer finalmente llega.

XVIII


Primera:Buenas noches.

1:         Hola.

Primera:Vaya fiesta que se ha montado aquí.

1:         Tenemos que hablar.

Primera:Y otra vez se está fumando en nuestra casa, veo.

1:         Se está fumando…

Primera:¿Y tu pandilla dónde está?

1:         Los he mandado a casa.

Primera:¿Por qué?

1:         Siéntate.

Primera:La verdad que podría.

1:         No paras desde la mañana.

Primera:La verdad es que no.

1:         Ya lo creo.

Primera: ¿Vamos a discutir otra vez?

1:         No.

Primera:Justo ahora que estaba de buen humor, y no tengo ganas...

1:         Oye, yo tampoco…

Primera:Entonces no lo hagas…

1:         Pero te tengo que decir algo.

Primera:          Mierda. (Para sí misma) justo ahora que estaba de buen…


Primera se enciende un cigarrillo.


Primera:          Venga, dime.

1:         ¿Estás fumando?

Primera:          Claro, si me obligas a conversar...

1:         Yo no sé por qué tú siempre...

Primera:          Pues claro, si me atacas desde la puerta.

1:         ¿Yo a ti?! ¿Y quién ha empezado con – vaya fiesta que se ha montado aquí...?

Primera:          Ay no. Por favor, otra vez no…

1:         Coño, tengo invitados una vez al mes …

Primera:          Bueno, bueno, tú quieres discutir de verdad…

1:         … y no puedes soportar ni eso.

Primera:          Me voy a dormir.

1:         Tú tienes visitas todas las semanas, inauguraciones, exposiciones.

Primera:          Es mi trabajo…

1:         Y si yo me quedo en el trabajo, me jodes con que dónde estoy...

Primera:          Esto no es una conversación. Es una pelea.


Primera se levanta de la mesa. Uno baja el tono de su voz.


1:         Siéntate, por favor.

Primera:          ¿Por qué?

1:         Tenemos que hablar.

Primera:          Hablaremos mañana. Cuando te tranquilices.

1:         Por favor, siéntate.

Primera:          Me puedo servir un poco de vino, ¿o eso también te ofenderá?

1:         Yo no soy responsable de tu cuerpo.

Primera:          ¿Y eso qué quiere decir?

1:         Estás embarazada. Es tu decisión.

Primera:          No estoy embarazada.

1:         ¿No?

Primera:          No, ha sido una falsa alarma.

Pausa.

1:         ¿Y, cuándo pensabas decírmelo?

Primera:          Ya ves, me estás atacando otra vez.

1:         Coño, llevo nervioso toda la noche…

Primera:          Bueno, ¿por qué te lo tenía que decir enseguida?


Pausa.


1:         Tal vez me nombren jefe de Mandooka…

Primera:          ¡En serio?!


Pausa.


Primera:          Eso es genial.

1:         … La jefa se va a Londres.

Primera:          ¡Eso es fenomenal! Entonces, ¿por qué estás de tan mal humor?

1:         Ahora ya no.

Primera:          No me digas que pensabas que ibas a tener que rechazar el trabajo por...

1:         No soportaría otra baja por paternidad…

Primera:          Pues yo me daría de baja por maternidad si fuera necesario.

1:         ¿En serio?

Primera:          ¿Realmente crees que soy tan cabrona como para joderte la carrera?


Pausa.


1:         No lo sé.

Primera:          No, ¿en serio es lo que piensas de mí? ¡Si yo te quiero! Cómo podría ser capaz...

1:         Tal vez no a propósito…

Primera:          Si yo te quiero. Hombre. Cómo se te ocurre que te podría hacer algo así. Ey.


Uno la mira con desconfianza. Quiere creer sus palabras. Pero los años de injusticia se le han juntado en la garganta y ahora no puede hablar. Tiene miedo de abrir la boca por si le sale una avalancha de furia. Pero no puede parar de llorar.

Primera lo mira como si lo viera por primera vez después de tantos años. No puede creer que su marido sea tan infeliz con ella. Ella no quería que él fuera tan infeliz. Ella no sabe qué hacer. Y lo abraza. Pone su cabeza sobre la suya. Pasa sus dedos por su cabello.


Primera: Te amo, hombre. Te amo, mi hombre.

No te lo haría nunca.

No te lo haré nunca.


Uno no ofrece resistencia. Se siente avergonzado. Avergonzado por haber dudado de ella.


¿Cómo se te ha ocurrido? Acaso no he sido yo quien te ha convencido de que te presentaras al trabajo en Mandooka. Y tú no querías, creías que no íbamos a poder…


Uno calla.


¿A que sí?

1:         Sí.

Primera:          Y pedí una baja sin sueldo por los niños, hasta que encontramos a un asistente …

Uno calla.


¿A que sí?

1:         Sí.

Primera:          Y os contrato cada vez para que nos hagáis el catering... De hecho siempre he contratado tus restaurantes …

1:         Es verdad.

Primera:          Entonces por qué crees que no te apoyo…

1:         No sé, parece como si yo siempre …

Primera:          No seas injusto…

1:         Pero da igual…

Primera:          Eso me duele. No me sienta bien que creas que yo podría...

1:         Perdón.

Primera:          Realmente no eres justo conmigo…

1:         Pero la baja por maternidad… Cómo te las…

Primera:          ¿Cómo? De alguna manera… Nunca te jodería a ti…

1:         Te amo. Perdona por ser tan…

Primera:          De verdad a veces me pregunto…

1:         No. No te preguntes…

Primera:          Como si no me vieras en absoluto. Todo lo que hago para que tú…

1:         Tienes razón, no soy justo…

Primera:          Te amo de verdad. ¿ Por qué no lo ves?

1:         Lo veo. Lo veo. No te preguntes. Está todo bien.


Ahora Uno la abraza a ella.


1:         Solo para que lo sepas, ese trabajo es realmente importante para mí.

Primera:          Lo sé.

1:         Creía que no nos podríamos permitir que tú te tomaras una baja por maternidad.

Primera:          Qué tonto eres. Ya nos apañaríamos…

1:         Nunca pensé que lo harías a propósito...

Primera:          Pero está todo bien. Ha salido todo bien.

1:         Sí.

Primera:          No tenemos que tomar la decisión.

1:         Es lo mejor.

Primera:          Venga, alégrate. ¡Brindemos!

1:         ¡Por las falsas alarmas!

Primera:          Por el amor verdadero.


Toman un trago.


¡Hmmm! ¡¿Qué clase de vino es este?!

1:         Adivina.

Primera:          Hmm. Es francés. Algún Bordeaux…


Uno le muestra la botella.


Primera:          ¡Château Latour! ¡¿De dónde lo has sacado?!

1:         Lo ha traído Cuatro.

Primera:          ¡Cuatro! Me estás tomando el pelo.

1:         No. Ha vendido un cuadro a la Cientoprimera. Así que le ha añadido un par de botellas como regalo.

Primera:          No jodas. Cuatro ha vendido… Guay.

1:         Un desnudo, por supuesto. De ella.

Primera:          Jaja. Y lo has echado antes de terminar la botella... Qué maniobra.

1:         De campeón.

Primera:          Astuta.

1:         Sería una pena gastarlo en ellos. Estaban tan borrachos que ni se daban cuenta si estaban tomando Château o vino con casera.

Primera:          Y aquí algo huele muy rico.

1:         ¡Ajá! Me has pillado. Especialidad del Chef.

Primera:          ¿Ha quedado un poco?

1:         Un poco sí.

Primera:          ¿Podría comer un poco?

1:         Podrías.


Uno va a la cocina y le compone un plato maravilloso con la comida a su mujer. Primera está sentada en la mesa de la cocina, fumando y disfrutando del vino.


Primera:          Ay, míranos. Estamos tomando Château Latour. Mi marido hace la mejor comida del mundo. Mi marido va a ser el Chef de Mandooka. No estoy embarazada. Podemos hacer lo que queramos. Qué decir… Soy una mujer feliz.


Uno sonríe a esas palabras. Primera se quita los zapatos de tacón aguja y se masajea los gemelos.


Ojalá pueda estirarme. ¿Te molesta si me estiro un poco en el sofá? Me duelen las piernas.

Uno:    Claro que no.


Primera se tumba en el sofá. Uno le lleva el plato con el mayor cuidado.


1:         Sírvase, querida señora. Ahora vas a disfrutar.

Primera:         Mmmm, qué buena pinta.

Uno sonríe.

Ay, amor. Me he olvidado el vino en la mesa.

1:         Ahí va.

Primera:          Y me podrías alcanzar los pitillos, ya que estás de pie.

1:         Puedo.


Uno le pasa todo.


Primera: Mmmm. Esto es la pera. Tú ya eres Chef, mi amor.


Él vuelve a limpiar la cocina. Ella come con mucho gusto.


Ay, cari. ¿Me sirves un poco más?


Él le prepara un nuevo plato, contento de que le parezca tan sabroso. Pero se nota que quiere terminar de limpiar para sentarse con ella y tomar el vino.


Ay, mierda, ahora derramé la mitad del vino. Porfa, pásame el estropajo.


Uno viene y limpia le mesa. El vino gotea sobre la mesa. Uno se va a enjuagar el estropajo y vuelve. Necesita volver tres veces para limpiarlo. Ya está perdiendo la olla poco a poco. Primera no se da cuenta de nada y sigue estando de un humor estupendo.


Qué torpe que soy…


La última vez que Uno se va hacia la cocina, Primera le pasa el plato para que lo lleve.


Realmente es la pera…


Primera enciende el cigarrillo. Pero ahora no tiene vino, porque lo derramó.


¿Hay un poco más de vino? Si no estoy en penitencia por haber derramado Château…

1:         Espera, que estoy limpiando. Lo tienes en la mesa.

Primera:          No hay prisa. Cuando puedas.


Él está fregando los platos, ahora ya visiblemente fastidiado, pero Ella no intuye nada, está fumando y disfrutando. Ella de hecho disfruta viéndolo dar vueltas por la cocina. Eso le da una sensación de seguridad y felicidad. Y le gusta cómo se le ve el culo cuando se agacha sobre el fregadero. Sonríe.


Ay, realmente te quiero, mi tontito...


Uno ya no se siente tan feliz como hace un rato. Otra vez se siente utilizado, pero no sabe por qué. Intenta reprimir la rabia que lo está inundando de nuevo, pero no lo logra. Aprieta los puños, para no perder el control. Y de repente se le ocurre algo. Y en la cara se le dibuja una sonrisa maliciosa.


1:         Sabes qué – ya que me amas, podrías arrodillarte aquí y chupármela. Venga, te bajo la cremallera...


Primera casi se atraganta con el humo.

Y por un momento se detiene estupefacta.

Y luego se echa a reír.

Reír tan resonante y alegre, como si en la vida no hubiera oído algo más gracioso.

Su risa, adoptando una forma real, ha saltado por la puerta del balcón abierta, haciendo dos volteretas en el aire, y ha empezado a bailar sobre la ciudad adormecida, rebotando de en las fachadas húmedas o en las calles adoquinadas.

Está resonando durante toda la noche, pasando por las chimeneas, entrando en dormitorios, resonando por las pesadillas de los hombres desempoderados, como la confirmación final de su eterna e incambiable impotencia.



FIN




[1] Las referencias locales españolas, de ahora en adelante marcadas con un asterisco (*) son la adaptación de la traductora de referencias locales croatas, aprobadas por la autora, con el fin de facilitar la comprensión y el juego de las palabras.

[2] Queens of the Stone Age; Feel Good Hit of the Summer



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